Cuando nos hacemos preguntas, llegan las respuestas

Actualizado: may 22



Y luego en el fútbol todo se vuelve más natural y, sobre todo, más eficaz


Nadie tiene la verdad, pero si analizamos el fútbol y lo reducimos hasta extraer lo más importante de lo importante, o si localizamos los pilares sobre los que vamos a construir, encontraremos que los puntos vitales en el fútbol formativo son los siguientes:


- Manejar todas las herramientas de las que debemos disponer en el juego del fútbol a nivel técnico, físico y táctico.

- Dar, en tiempo y forma, respuestas acertadas a cada acción del propio juego utilizando el movimiento oportuno para salir vencedor.


Por lo tanto, en el aspecto emocional debemos estar preparados para que el hecho de buscar la victoria no reste eficacia a las herramientas adquiridas, y de esa manera alcanzar el buen funcionamiento de la percepción, análisis y decisión que se logró mediante el entrenamiento del cerebro.


El fútbol sí nos enseña la verdad. Solo nos resta escucharle y estructurar el plan de manera natural. Desde mi época cómo Director de Metodología en el Real Sporting de Gijón, a mis compañeros de cuerpo técnico ya les hablaba de esto y debatíamos sobre cómo organizar un simple entrenamiento para que pudiésemos trabajar con los niños los tres elementos anteriormente mencionados. Hablábamos de que en un solo año, por ejemplo, nuestros alevines, los que teníamos en fase de iniciación dentro de nuestro plan, sumaban unos 120 entrenamientos. Cada entrenamiento duraba entre 90 y 100 minutos. A todo esto, había que sumarle la competición oficial.


Por lo tanto, decidimos aprovechar al máximo cada uno de esos entrenamientos con los niños al crear tres cajones para meter contenidos. Dividir los 90 minutos en tres espacios temporales de 30 minutos cada uno nos facilitó hacer caso al maestro fútbol, quien realmente tiene la verdad. Luego, metimos en el primer cajón de 30 minutos a las herramientas. Lo hicimos bajo una planificación, con el fin de dar cabida a las herramientas que entendíamos más importantes para el desarrollo formativo en cada edad. A este trabajo, los que seguimos con esta estructura, hoy lo llamamos ‘ejercicios’.


En el segundo cajón de 30 minutos nos dedicamos a entrenar el músculo más importante del futbolista: su cerebro. Es en este cajón donde buscamos la mejora cognitiva y esa percepción, análisis y decisión en tiempo y forma. Todo ello de una manera constante dentro del juego, y lo cual conocemos como ‘tareas’.


Por último, cerramos el ultimo cajón de 30 minutos buscando el ‘todo’, que es el manejo de las herramientas con la máxima excelencia posible y las tomas de decisión acertadas para competir en un juego donde lo emocional puede dañar todo lo anterior. Por ende, éste último cajón siempre lo dejamos para el fútbol, y no olvidemos que el propio fútbol te pide ganar.


Después de esta explicación, debo deciros que tras 6 años en los que, con mejoras incluidas, aún hemos seguido con la misma estructura de trabajo, siguen siendo el fútbol, el entrenamiento y la competición quienes nos envían los mensajes convertidos en las pistas para atender lo que debe ser mejorado. Y es aquí cuando, bajo mi experiencia, aprovecho para decir que mejorar es reducir para luego ampliar.





Se evidencia que el aprovechamiento por parte de los niños a lo largo de un año al trabajar con sus herramientas, su cerebro y su capacidad natural para competir contra ellos mismos, sus rivales y las circunstancias que les rodean, se traduce en la mejora global ante lo que el juego demanda y sobre lo que es trascendente para su formación.


Quiero terminar diciendo, una vez más, que leer y escuchar a todos los que aman este precioso mundo nos enriquece, y por eso uno no entiende a quienes se parapetan en una esquina para defender sus creencias. Todas pueden ser válidas, pero sumadas lo son aún más.


Y lo más importante, veamos un partido de fútbol con la cabeza vacía de ideas. Veamos qué ocurre, veamos qué tipos de actuación tiene cada jugador y veamos donde cometen los errores. Entonces, como yo mismo he visto después de haber estado muchos años en la formación y en el mundo profesional, veremos que el éxito de un futbolista joven al que querías proyectar al juego, ese nivel le exigía dominar herramientas, pero no equivocarse a la hora de elegir esa herramienta a cada instante y estar preparado en lo emocional para ganar.


Metamos en cada entrenamiento aquello que realmente vale para nuestros muchachos. Imagínense cómo habrán mejorado a la vuelta de 120 sesiones de entrenamiento. Y ahora imaginaros si el plan se alarga desde los ocho hasta los 19 años, y en cada fase de la formación ponemos el acento en uno de esos pilares, pues puedo estar en la fase formativa en la que la técnica es prioridad, y trabajando las tareas sigo incidiendo en la búsqueda de la mejora de la técnica.


Puedo estar en una fase formativa en la que el entrenamiento del cerebro, del conocimiento del juego y de las respuestas adecuadas a sus problemas, no eliminen el trabajo de las herramientas, pero a estas herramientas las aderezo con su aporte al juego en tiempo y forma.


Y tampoco quiero decir que cuando estemos en una fase formativa de competición por la proximidad al posible profesionalismo deje de trabajar las herramientas mediante los ejercicios, o el cerebro mediante las tareas. Lo haré, pero mi sazón tendrá un sabor de competición conveniente.


¿De cuantas maneras diferentes podemos comer hidratos de carbono? ¿Con cuántos elementos nutricionales diferentes podemos acompañar esa pasta? ¿Comer pasta con verdura tendrá un efecto diferente en nosotros a si la comemos con carne? Sí, pero que sean diferentes no significa que a mi organismo no le haya aportado los hidratos, y sí le habré sumado a éstos otros nutrientes. ¿Es sencillo, verdad?


A continuación, resumo los tres cajones de 30 minutos:


-Primer cajón: Ejercicios para mejorar las herramientas técnicas, físicas y tácticas.

-Segundo cajón: Tareas que estimulen el crecimiento del músculo más importante del fútbol, el cual es el cerebro.

-Tercer cajón: El fútbol, el cual nos llevará las herramientas y el cerebro al terreno del corazón y de lo emocional. Por último, si cada cosa que se haga en un entrenamiento tiene sentimiento, la mejora está asegurada. Todo lo que no tenga sentimiento es perder el tiempo.


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