El número uno del fútbol



Mi primer artículo en este magnífico blog no podía ser sobre otra cosa que no fuera el número uno del fútbol: el portero. Y debo empezar por el uno por qué sin el mismo el número dos no tiene ningún sentido. Sin portero, esa figura tan denostada por la gran mayoría de nosotros desde que somos niños, seguramente porque no somos tan especiales como ellos, no hay partido de fútbol que disputar. Puede faltar un lateral, un mediocentro o un delantero, pero lo único evidente es que sin portero no arranca el juego ni todo lo que tiene que ver con el Método Direccional.


Es menester destacar que por las manos de nuestros profesores Javier Vidales y Javier Fernández han pasado porteros profesionales como Dani Martín, campeón de Europa Sub-21 y actualmente militando en el Betis, Christian Joel (Sporting de Gijón), Roberto Santamaria (UD Logroñés), Samuel Rodríguez (Atlético de Madrid), Josué Agüero (Caracas FC) o Claudio Fraga (Carabobo FC). También se me vienen a la cabeza Raúl Domínguez y Sergio Sánchez, quienes llegaron a jugar en el primer equipo del Real Sporting de Gijón.


Como mencione anteriormente, el dos sin el uno no tiene ningún sentido. El primer número que nos enseñaron nuestros padres mientras apenas decíamos ‘Bubu’y ‘Baba’ fue el uno. Así como en los niveles de aprendizaje que ofrecemos en los cursos del Método Direccional, cuando aprendemos el uno pasamos al dos, y así hasta la cota más alta que podamos alcanzar en función de nuestras posibilidades. La jugada siempre empieza por nuestro portero con el objetivo de llevar la pelota al jugador 11 del equipo. Y, aunque el rival nos robe el balón y nuestros jugadores del número 2 al 11 no lo puedan recuperar, ahí estará nuestro número uno para salvarnos y regalarnos una nueva oportunidad de llegar al gol, pero esta vez con la lección aprendida. El portero es un amigo incondicional que se convierte en el bombero para nuestros errores.


Sin las paradas de Wuilker Fariñez en la tanda de penaltis ante Uruguay, Venezuela no hubiera llegado a su única final disputada en toda su historia en un Mundial Sub-20. Sin la parada de Iker Casillas en el recordado mano a mano con Arjen Robben, seguramente España no habría ganado su único Mundial en toda su historia. Venezuela y España no sólo están unidos por el Método Direccional, sino también por dos números uno que hicieron y siguen haciendo milagros con las manos e incluso con los pies.


Los porteros llegan a lugares imposibles para hacer posibles las portadas que copan sus compañeros. Porque, aunque todo empieza por el uno, a diferencia de lo que ocurre en otros deportes, las cámaras se centran en quien acaba las jugadas, que suele ser el número 9. Y al portero eso no le importa ni le afecta, pues desde pequeño está acostumbrado a la soledad. A la soledad cuando celebra un gol de su equipo y parece que está atado a su portería, y a la soledad cuando encaja un gol y, aunque realmente no lo sea, se siente culpable y asume toda la responsabilidad de ese tanto recibido. Y sí, es el portero quien recoge ese balón que entró en nuestra portería y quien al darse la vuelta lo único que ve es la espalda y los hombros caídos de sus compañeros.


Una de las máximas virtudes del portero es la de constantemente competir contra uno mismo para intentar ser un mejor portero. Hace unos meses, Javier Vidales compartió un audio de WhatsApp en el que comentaba, entre otras cosas muy nutritivas, una conversación que mantuvo con Alex Iturbe, portero del Atlético de Madrid e Internacional Sub-19 por España. Aunque dicha conversación se produjo tras una goleada a favor de su equipo y sin encajar tanto alguno, Iturbe le pidió consejos a Vidales para mejorar. Iturbe no estaba conforme con su nivel de juego y tiene mucha hambre de querer crecer como guardameta.


Con lo último comentado quiero decir que la posición de portero es donde más autocritica se reúne y, sobre todo, más capacidad de superación, de auto responsabilidad y de no dormirse en la constante lucha contra el nivel de uno mismo y con el de su compañero de demarcación. Y todo esto teniendo en cuenta aspectos como el que para cualquier portero no le sirve de nada una gran actuación individual si el equipo ha perdido, que si un portero es suplente sigue luchando mientras apoya a su compañero en su responsabilidad, o que los porteros no protestan por acumular tantas acciones en cada entrenamiento para al final y quizás no intervenir en la competición. Por cierto, entre otras frases para apuntar y reflexionar sobre ellas, Vidales le dijo a Iturbe: “Crece desde tu propio talento”. Esto, entrenadores y formadores, se debe tener muy en cuenta a la hora de darle las herramientas adecuadas a cada de uno de sus jugadores en esa búsqueda del potenciamiento individual y, a la postre, colectivo.


En el Método Direccional no se dice 4-3-3, sino 1-4-3-3. La figura del portero en el fútbol, y sobre todo en el fútbol actual, tiene mucha más relevancia que la de sólo parar balones, que tampoco es poca cosa. Además de saber utilizar las manos en secuencias muy rápidas y de saber sacar provecho de esa ventaja, el portero debe estar capacitado para tomar decisiones con el balón en los pies en poco segundos. El guardameta debe leer el contexto de la jugada y decidir casi de manera instantánea si lo mejor para, al mismo tiempo, darle seguridad sin dejar de empezar a jugar hacia adelante es pegar un pelotazo o jugar en corto. Las mejores herramientas que le puedes ofrecer a tu portero para que cada día esté más cerca de alcanzar su nivel más alto las encontraras en los cursos del Método Direccional.


No puedo despedir este artículo sin mencionar los nombres de Juan Carlos Ablanedo, seguramente, y sin el ‘seguramente’, el mejor portero de toda la historia del Real Sporting de Gijón, y Nacho González, el único guardameta que ha sido capaz de pararle un penalti al añorado Diego Armando Maradona. Nuestro profe Javier Vidales, cuando fungió de segundo entrenador del primer equipo del Sporting, tuvo la dicha de dirigir a Ablanedo, y también la de tener a Nacho González como ayudante en el banquillo del primer equipo de la Unión Deportiva Las Palmas. Por lo tanto, os aseguro que en el Método Direccional el número 1 también es el portero.

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