Entrenador y formador, por dónde comenzar...



Ser entrenador y formador de fútbol es llegar a ser, mediante la propia formación, una persona que sepa sobre todos aquellos campos que intervienen en la composición integral de una persona que dentro de sí mismo lleva a un pequeño o gran futbolista.


Cultivarse en buenos principios y valores para derramarlos cada día ante sus pupilos. Perfeccionarse técnicamente para poder explicar cada gesto técnico, no sólo con palabras, sino también con imágenes reales. Entregarse a la búsqueda del cómo dar referencias validas para integrar esas acciones técnicas en el juego. Es decir, dominar la táctica de la técnica.


Buscar dentro del juego y sin desmayo todas aquellas maniobras que permitan al jugador dominar el conocimiento del juego con naturalidad, para de esa manera dedicarle más atención a la precisión de todo lo que se quiera hacer con el balón. Arrancar la sabiduría de quienes más saben sobre el juego físico del fútbol para, de esta forma, aplicar en cada tarea y entrenamiento al gran protagonista, que no es otro que el propio juego a través del balón.


Desarrollarse desde la empatía como el mejor de los tratadores de sentimientos y voluntades para serles útiles a cada jugador y al grupo. Y una vez nos veamos capaces de realizar todo esto, tenemos que saber que, si a mi lado tengo a especialistas de cada cosa, todo será excepcional. Encontrando la excelencia, si además soy capaz de gestionar los dos grupos, tanto el de los jugadores como el de mi cuerpo técnico, sacaré el máximo de cada uno de ellos y de paso les haré brillar desde lo individual para crear el mejor de los colectivos.


Y dicho todo esto, llega el día de sentarse a dibujar en un papel nuestra primera tarea, nuestra primera sesión y nuestro primer microciclo. Es aquí cuando partiremos al revés, pensando primero en el objetivo y en lo que queremos construir para, a partir de ese momento, pasar del ‘todo’ a la unidad.


Cada tarea para un jugador y una posición saldrá de las acciones que se den en esa posición y que tenga que realizar ese jugador. Enseñarle, mejorarle y perfeccionarle en su profesión dentro del fútbol, pues al final cada posición es una profesión particular. Cada tarea para crear familias sólidas, eficaces y complementarias nacerá de todas aquellas situaciones en las que varios cerebros deban percibir, decidir y actuar al mismo tiempo. Cada tarea para el equipo también nacerá del propio juego que queremos ver en nuestro equipo tanto en ataque y defensa como en las transiciones.


Y ahora nos vamos a la construcción del entrenamiento. Ya sabéis, esos cajones del 30/30/30 en los que repartimos las partes del juego. Esa parte donde le damos prioridad al dominio conjunto del cuerpo y el balón, esa otra parte en la que introducimos la parte táctica del juego en sus variantes ofensivas, defensivas o de transición, y la parte del enfrentamiento y de la competición.


Por último, este entrenamiento lo integramos entre otras sesiones que se complementarán a lo largo de una semana donde se busca llegar lo más preparado posible al momento de máxima expresión en el fútbol: el partido de competición. Esto lo conseguimos a través de un microciclo semanal en el que diariamente preparamos una parte del juego que se dará en el partido. Atacaremos, defenderemos, transitaremos y actuaremos desde el balón parado. Amigos, espero que os sirva.

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