Jorge Meré, triunfando entre torres



Aunque en el presente cueste creerlo e imaginarlo, hubo un tiempo en el que la ciudad de Nueva York no estaba llena de rascacielos. Una época en la que Nueva York estaba copada por edificios de un tamaño ‘normal’, pero los cuales eran ocupados por las mejores empresas de todo el mundo. Se puede decir que el presente Jorge Meré triunfa en la actual Nueva York gracias a la adecuada construcción piso por piso de un edificio que, en su momento, en la joven Nueva York, superaba a la competencia por talento y que ahora, con menos recursos que sus rivales, lo hace con talento y una mentalidad muy fuerte que le permite actuar de manera eficaz en cualquier situación.


En esa Nueva York en formación a Jorge Meré le daba con el 60% de sus posibilidades para llevarse las ganancias individuales y colectivas. El aprobado le servía para ser el rey de la ciudad, pero en el mismo momento que se olvidaba del sobresaliente estaba dejando de ser el rey de la futura y más exigente Nueva York. Llegó el punto de que Meré y su conciencia se acostumbró a la ‘mediocridad’ futbolística, perjudicándose a si mismo y a su supervivencia en una selva de la cual no dejaban de florecer árboles más altos y fuertes.


El fútbol se decide en las áreas, y con 15 años ya se sabia que Jorge Meré no iba a ser un central de 1,90 cm. Por ello, en sus entrenadores surgieron dudas en torno a si, ante esa falta de centímetros, Jorge iba a poder llegar y, sobre todo, asentarse en el lugar que le correspondía por su talento: el fútbol profesional. Todos dudaban menos Javier Vidales, creador del Método Direccional y en aquel momento Director de Metodología del Real Sporting de Gijón.


La única preocupación de Vidales era la de que Jorge Meré no se acostumbrara a esa mediocridad futbolística. Para cumplir con dicho propósito se le pusieron secuencias competitivas en las que tuviera que superarse. Contextos en los que compitiera contra rivales dos o tres años mayores que él y frente a su real y creciente nivel. Y empujarle a situaciones donde estuviera obligado a tomar decisiones más complejas con y sin balón. Es decir, sacarlo constantemente de su zona de confort.


Javier Vidales preparaba a Jorge Meré para el futuro sin dejar de tener en cuenta el presente. Mirada larga desde el paso corto. Como se sabia que Meré no iba a ser un central de 1,90, había que prepararlo para ese contexto. Enseñarle a conocer y dominar su cuerpo, a que conozca el juego, a crecer desde su talento y a saber anticiparse a la acción del juego que este por llegar. Con menos recursos que los edificios que lo rodearían y actualmente rodean, Meré estaba y está obligado a jugar y actuar tres segundos antes que el rival.


Esforzándose el doble que los demás, Meré está alcanzado su éxito. Con menos recursos que sus competidores, Meré está triunfando entre las torres neoyorkinas gracias al potenciamiento de su talento y, sobre todo, porque partido a partido sigue empleando la formula exitosa de actuar tres segundos que las multinacionales aledañas. Jorge Meré es la venta más cara en toda la historia del Real Sporting de Gijón. Jorge Meré es campeón de Europa Sub-21. Semana tras semana Jorge Meré recoge frutos de una selva llena de grandes árboles como Lewandowski y Haaland. Jorge Meré se formó y cambió de rumbo hacia el camino correcto bajo la orientación del Método Direccional.

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