La acción técnica del pase y su creciente riqueza en un fútbol evolutivo



Podemos hablar del pase enumerando los diferentes tipos y finalidades. Existe el pase corto, medio y largo. El pase limpio de efectos o lleno de efectos. El pase con diferentes alturas. El pase que sólo busca un mejor pase posterior o el que supera líneas rivales.


Podemos hablar del pase como ese eslabón de una cadena de pases que se convierte en esa jugada que tiene la finalidad de llegar a un último pase denominado ‘asistencia de gol’. También podemos hablar del pase mentiroso, el cual orienta las acciones defensivas del rival hacia un determinado espacio, logrando de esa manera debilitar la estructura defensiva rival en espacios opuestos a los que posteriormente llegaremos con otro pase que verdaderamente atacará la profundidad.


Podemos hablar de pases de seguridad, de conservación, de evolución o de asalto. Y también podemos hablar de pases conservadores o de pases arriesgados. Hablar de pases significa hablar sobre la herramienta más utilizada en el juego del fútbol, una herramienta que posee muchos apellidos. Pero como el fútbol está inmerso en una constante evolución, y esta evolución crea más dificultades que vencer, hoy voy a hablaros de aspectos complementarios dentro de esta herramienta del pase que para ser más útil ante unos mejores sistemas defensivos es vital dominarlos. Y debo resaltar que todo lo que se quiera dominar tenemos que construirlo desde el trabajo con nuestros jugadores.


En deportes como el baloncesto, el balonmano o el waterpolo no sólo se enseña a pasar la pelota al compañero mejor situado, sino que también se crea el hábito de pasar el balón a la mano más alejada de la acción defensiva del rival. Esto es vital cuando se compite en un juego de espacios reducidos como los que se reproduce en dichos deportes. Pero en el fútbol, aunque el terreno de juego es mucho más amplio, las destrezas defensivas individuales y colectivas, además de la ley del fuera de juego, limitan los espacios de recepción de pase con el riesgo incluido de que el defensor intercepte o incomode un pase fundamental que pierde su eficacia por no enviarlo al pie del compañero más alejado del rival que está muy próximo al receptor.


Por lo tanto, en el jugador debemos crear el hábito de, no solo ver el mejor pase por su trayectoria y precisión, sino también de jugar inteligentemente entregando la mayor ventaja al compañero cuando éste no pudo ganar espacio para encarar al rival. De hecho, jugar al pie más alejado o al pie más adelantado son maneras de trasladar una información que el receptor tiene que sintetizar de cara a la siguiente acción.


En resumen, hay que saber cuando se debe pasar al pie más alejado del compañero en relación al rival, con un defensor muy cerca y realizando desmarque de apoyo hacia el pasador. Saber cuando pasar el balón al pie adelantado del compañero en el momento que éste tenga por delante un espacio libre y su desmarque sea de ruptura. El pase, además de una acción técnica, se transforma en una acción que ciertas personas la denominamos como ‘la táctica de la técnica’. Es un lenguaje y una manera de pasar el balón enviando un mensaje verdadero al compañero y, muchas veces, un mensaje mentiroso al rival. Este es un artículo exclusivo para pensar.

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