La preparación a través del juego (Capítulo 2)



La importancia de organizar bien cada microciclo de trabajo, y todo ello para que no pensemos que este equipo no va o no puede


En un solo microciclo de cinco sesiones podemos darle forma a un equipo, y con la continuación de varios microciclos podemos adquirir el mejor nivel físico en cada jugador. Primero porque el equipo, al cabo de varios microciclos, tendrá más interiorizado lo que debe desarrollar en todas las fases del juego. Y segundo porque el entrenador se ocupará de ponerle la ‘sal’ a cada minuto de trabajo, con lo cual una tarea no se quedará en la mitad de lo que se puede suponer a través de la buena mano del míster.


Cuatro sesiones para trabajar cada parte del juego de forma separada: Ataque, defensa, transiciones y balón parado. Y una sesión más para juntarlo todo en el desarrollo más natural, es decir, el juego que queremos ver en sí mismo.


- Primera sesión de ataque y de todo aquello que entendemos que influirá en esta fase del juego. Cada jugador trabajando desde su posición y con las herramientas que para él van a ser fundamentales.


- Segunda sesión de defensa y de todo aquello que entendemos que influirá en esta fase del juego. Cada jugador trabajando desde su posición y con las herramientas que para él van a ser fundamentales.


- Tercera sesión de transiciones defensa/ataque y ataque/defensa realizadas de forma aislada para terminar provocándolas y desarrollándolas desde el juego. Cada jugador trabajando desde su posición y con las herramientas que para él van a ser fundamentales.


- Cuarta sesión de estrategia desde todos los posibles inicios de juego y siendo muy respetuosos en aspectos defensivos con la posición de cada jugador en el terreno de juego. Todo ello con el objetivo de, una vez más, hacerle ver al jugador que esto también es para él.


- Quinta sesión de desarrollo de todas las fases unidas mediante el juego en su máxima expresión: la competición. Se trata de un momento propicio para ver la adaptación a las ideas y también para detectar dónde hacer más hincapié en el próximo microciclo.



A su vez, cada microciclo se construirá desde el crecimiento que se busca en un proceso de construcción basado en ir de la forma que promulgamos desde nuestro Método Direccional a partir de las familias mínimas y enriquecidas de manera escalonada con nuevos integrantes hasta llegar al equipo. Alguien dirá que esto va muy despacio, pero yo les digo rotundamente que esto va muy rápido, pues cada paso que se da queda grabado. Además, les digo que va tan rápido que, a partir de un proceso de unos cinco microciclos, únicamente quedará repasar en cada sesión del microciclo. Con lo cual, en los entrenamientos tendremos tiempo de sobra para realizar variantes de cara al próximo rival. Hablamos de tareas de desintoxicación mental para entrenamientos profilácticos físicos.


En Venezuela lo practicamos en módulos de cuatro o cinco sesiones durante dos días y medio con niños de 15 años (cada uno de un equipo diferente y con diferentes hábitos de entrenamiento y modelos y sistemas de juego). Os puedo decir que en tan solo un microciclo se perciben cosas muy llamativas, hasta el punto de que en cuatro módulos/microciclos no consecutivos se armó un modelo de juego desarrollado en un sistema de juego que fue capaz de, sin abandonar los patrones de juego pretendidos en defensa y en ataque, enfrentarse a dos equipos llenos de internacionales como lo fueron el FC Barcelona y el Atlético Paranaense.


Montar entrenamientos para que un equipo tenga una personalidad propia que le permita ser competitivo contra cualquier rival. Una personalidad basada en desarrollar un modelo de juego a partir de un sistema de juego, y todo esto sin olvidar que quienes conforman el equipo son jugadores a los que debemos elevar su nivel y rendimiento en el juego. De todo esto seguro que florece la reflexión de Pep Guardiola sobre que en el fútbol no existe la preparación física, sino que lo que existe es la preparación a través del juego.


Desde nuestro Método Direccional los animamos a que construyan pensando que las bases deben ser sólidas. Para que esto ocurra es recomendable ir pegando las piezas a partir de dos, de dos a tres, de tres a cuatro, de cuatro a cinco, y así sucesivamente. Al final, ninguna de las piezas que fuimos uniendo estarán más débiles que otras porque, si así fuese, estaríamos obligados a romper lo ya producido y a empezar de nuevo la construcción. Otra vez a pegar, y lo más normal es que sea otro el que comience a construir.

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