Pensando y escribiendo al ver fútbol español


La suma de un niño con un talento elegido, el cual tiene ocho años de edad, más 10 años de proceso, 1520 entrenamientos, 3040 horas de entrenamiento, partidos y el ordenamiento de contenidos, es igual a éxito. Hace tiempo me dije que no hay disculpas cuando, tras 10 años de trabajo con niños de talento, si no se llega a buen puerto no todo es porque el niño no quisiera.


Un equipo debe destacar por el orden, y ya será el jugador quien luego le aporte al orden la imaginación necesaria para sorprender, si ya no la hemos matado en el camino. Trabajar en un club de cantera exige un paso corto y una mirada lejana. Concentración en lo inmediato y atención hacia lo que pretendemos en el tiempo. Y quienes vivimos de las canteras no dudemos que cada año será más difícil sobrevivir en Primera. Por ello, la formación cada vez debe ser mejor.


Cuando un canterano llegue a la Primera División debe ser un orgullo, pero también debe ser quien nos diga con sus defectos donde trabajar en los futbolistas que vienen. Pongamos que con ocho años ya juegan al fútbol. Digamos que tenemos hasta los 18 años, es decir, 10 años de formación, por qué el talento innato no llega.


En todos los lados se ven muchos niños con ocho años haciendo maravillas con su cuerpo y con un balón. Ya con 12 años se atisba una posición. Por lo tanto, un plan es igual a éxito. Formar a un lateral, un central, un centrocampista interior o exterior, un extremo o a un punta no debería ser complejo en 10 años de trabajo. Los clubes que dependen de las canteras deben luchar contra la fortuna. Esperar buenas camadas y no facilitar con trabajo su aparición es condenarse. El nivel que ha alcanzado la primera división española deja sólo con vida a quienes tienen mucho dinero o a quienes tienen una gran cantera.


Y sobre el talento en el fútbol. El talento detecta tipos de talento y, alrededor de esa cualidad madre diferencial, se crean planes formativos. El talento se huele y el futbolista se ve. En el fútbol existe el talento técnico, el talento físico, el talento de percepción, el talento emocional…El talento tiene mil caras. El tema es detectar a tiempo ese talento. En el fútbol todos los talentos detectados son muy válidos, y a partir de los mismos se construye el resto.

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